Esperando el resultado de la impugnación del alta y la solicitud de mis vacaciones.
Una vez presentada la impugnación al alta que emitió la mutua, debes saber que existe una legislación que regula la misma.
La regulación de este procedimiento viene establecido en el artículo 4 del Real Decreto 1430/2009 y está relacionado con lo que indica el artículo 170 de la Ley General de la Seguridad Social.
Tienes diez días para presentar la impugnación, a partir del alta médica.
Básicamente estos son los tiempos para este proceso, que mucha agente desconoce:
- PLAZO: diez días hábiles para presentar la impugnación. Bien por la vía electrónica o bien en papel, en cualquier sede del INSS
- DOCUMENTACIÓN A PRESENTAR: rellenar el modelo oficial que está disponible en el post anterior y adjuntar el historial médico.
- EFECTOS DE LA PRESENTACIÓN: SUSPENDE el alta médica y prorroga los efectos de la incapacidad temporal.
- RESOLUCIÓN: el INSS resolverá en el plazo máximo de 15 días hábiles, prorrogará la baja o establecerá la fecha de efectos del alta.
En mi caso, me debían vacaciones de las que había acumulado durante el año y las solicité, me correspondían 30 días. Esta situación me llevó a comenzar a "disfrutarlas" el mismo día de la fecha que indicaba que me tenía que incorporar.
Ya supongo que te estarás preguntando si con la impugnación del alta se paraliza esta, hasta la resolución, que hacía yo pidiendo las vacaciones y no esperé a la resolución, pues no sabía que no tenía que ir a trabajar hasta la resolución.
Desde el día de la presentación de la impugnación hasta su resolución pasaron más de 45 días, así que, lo de los plazos establecidos, evidentemente no se cumplieron.
El incumplimiento de los plazos establecidos en mi proceso fue continuado, al hablar con otras personas en situaciones parecidas a las mías, tampoco se cumplieron.
¿Por qué no se cumplen los plazos?, el debate queda abierto, pero todo apunta que no hay personal suficiente y apliquemos el dicho; las cosas de palacio van despacio, si quieren.
Se terminaban las vacaciones y sin noticias de mi futuro con respecto a mi situación laboral.
La temida ansiedad aparece y lo hace de una forma virulenta, y que, al final, me acompaña hasta el día de hoy.
Lo que se convirtió en algo agudo se quedó como algo crónico y ligado al accidente de trabajo, como otra secuela. Lo de ligado al accidente de trabajo me lo certificó un psicólogo de la sanidad pública, de lo cual, hablaremos más adelante.
No me quedó otro remedio que acudir en este caso al médico de cabecera, que viendo mi estado, tras leer los informes médicos que le llevé, me dio la baja por ansiedad y comenzó a tratármela. La baja estaba más que justificada.
Ya tenía dos problemas: mis limitaciones que incluían un dolor insoportable y un estado mental que no controlaba por lo anterior.
Hasta la próxima entrada.
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